La «partitura social» de «La Manada» en Sevilla

En el caso de «La Manada», los tribunales del Estado están hablando y dictando, al igual que lo están haciendo los diferentes colectivos sociales con y sin sensibilidades feministas. Ahora tocará ver y comprobar cómo habla y dicta el entorno más próximo a los cinco personajes que salieron de la cárcel con la libertad condicional.

Sevilla, como ente político y social, tiene mucho que decir en su conjunto. Por un lado, la movilización social que condena la acción y la puesta en libertad ya ha empezado su estrategia. Desde carteles colocados por diversos barrios como pidiendo el boicot a las empresas o comercios que den trabajo a estos personajes. Se están recogiendo firmas en change.org para que vuelvan a prisión y la presión en las instituciones y calles ya están en pie de batalla. Incluso el pleno del Ayuntamiento de Sevilla aprobó por unanimidad declarar a los cinco persona non grata de la ciudad (a ver como se gestiona esta cuestión a partir de ahora con la libertad de los cinco).

Pero ¿qué pasará con el entorno más próximo? ¿Y en su propio barrio?

Habrá que tener en cuenta, desde una perspectiva sociológica, que quienes los conocen (vecinos y vecinas) y los han criado en entorno familiar desde que eran unos chiquillos, las decisiones judiciales, cuanto menos, estará generando dudas cuando entran en juego los sentimientos y la pertenencia de un barrio. Incluso tendrán que cuestionarse en su barrio los prejuicios que cada cual tenga, con el discurso más que seguro que se instalará por sus calles sobre la inocencia de estos.

Aún todo está por decidir, pero tenemos los ejemplos del caso de Marta del Castillo, donde dos de los implicados en la desaparición de su cuerpo hacen vida (normal o complicada) en la capital hispalense.

Los cincos son hombres de barrio y el barrio, lo quieran o no sus vecinos y vecinas, se tendrá que posicionar: condenar mediante el rechazo u optar por el silencio como estrategia para dejar pasar el tiempo y sea este quien diga qué será.

He aquí la importancia de la presencia continua de la presión social. Ya es sabido que todo movimiento social con el paso del tiempo se va «desangrando» y por ello se pierde la fuerza. Además, vivimos hoy en una sociedad volátil en la memoria y con ceguera progresiva en el recuerdo.

Como dije antes, el tiempo nos dirá qué dictará la ciudad de Sevilla como ente político y social sobre unos valores patriarcales (más enraizados en los esquemas cognitivos de gran parte de las personas de la ciudad de lo que nos imaginamos) que estos cincos personajes han sido capaz de materializar. Y como también comenté, será en su barrio donde se libre la mayor de la batalla por la condena perpetua o por la adaptación silenciosa de los cinco en la ciudad con la complicidad del tiempo.

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