El flamenco en Cataluña

 

El flamenco es uno de los símbolos identitarios de Andalucía y, por lo tanto, ha sido una de las más claras manifestaciones étnicas de los emigrantes andaluces en Cataluña. De hecho, como dice la antropóloga Cristina Cruces Roldán:

«El flamenco ha tenido un incuestionable poder evocador para quienes, nacidos en Andalucía, se han visto inmersos en situaciones contrastivas desde el punto de vista étnico-cultural. En las experiencias de emigración, lejos de la tierra de origen, el flamenco es recreado como seña de identidad por muchos andaluces que ni siquiera se interesaban por él antes de traspasar nuestras fronteras, al verse doblemente sometidos: como clase obrera y como cultura distinta y hasta “extranjera”».[1]

El flamenco llega a Cataluña con los andaluces que ya en el siglo XIX, época de consolidación del flamenco, emigraban a estas tierras y, entre ellos, los gitanos de Andalucía, que eran los grandes difusores del flamenco en aquella época.

Durante el siglo XIX y el primer tercio del XX, el flamenco se introduce en la sociedad catalana siendo uno de los espectáculos preferentes en los cafés-cantantes de la época. Como nos dice el flamencólogo Paco Hidalgo:

«En los años setenta de la pasada centuria (se refiere el autor al siglo XIX) se consolidan definitivamente, aumentando notablemente su número que en 1901 alcanzarán la cifra de 74 y en octubre de 1911, según datos del Gobierno Civil, 145. Ese auge propiciará a su vez el del flamenco, al convertirse en los escenarios principales para su manifestación. A partir de entonces la presencia del flamenco en todas sus vertientes será destacada, el gusto por lo flamenco aumentará paulatina y constantemente, año tras año aumentarán las actuaciones, será mayor el número de locales dedicados a acogerlas y la afición crecerá y se extenderá por toda Cataluña. Tanto que la gran mayoría de memorialistas barceloneses se hacen eco de ello, aunque no siempre entusiasmadamente, sino, al contrario, críticamente, con tono despectivo y muy frecuentemente con actitud moralizante, lo que, por otra parte, era habitual y norma grandemente generalizada en la época».[2]

El gusto por el baile y el cante andaluz no es exclusivo de la ya incipiente colonia andaluza en Cataluña, sino que hay una parte de la sociedad catalana que descubre el arte andaluz.

«La buena imagen de lo andaluz se vio acrecentada cuando Cataluña, un tanto a remolque del romanticismo europeo, descubrió una nueva Andalucía, contemplada como una tierra exótica y pasional (en no pocas ocasiones identificada con Oriente) …/… en suma, se generalizó en Cataluña el gusto por la moda andaluza, que invadió teatros, cafés, tabernas y fiestas catalanas, favoreciendo la rápida y masiva aceptación del cante y baile andaluz, en especial del por entonces recién nacido flamenco y de la moda gitana, así como del toreo. De ahí la ya citada masiva presencia de profesionales andaluces del cante, baile y toros, que aparecerán plenamente identificados como andaluces en la segunda mitad del siglo XIX y diferenciados, por lo tanto, de los castellanos»[3].

Esta afición por el flamenco de parte de la sociedad catalana es la que hace que en algunas localidades como Sabadell éste sea introducido por viajantes catalanes que visitan asiduamente Andalucía y trasladan a su localidad algunos espectáculos del llamado «género chico» que incluyen actuaciones flamencas, ya en tan tempranas fechas como el siglo XIX.[4] Podemos comentar como anécdota que el flamenco se ha cantado y bailado en algunas ciudades catalanas antes que la sardana, que era una danza originaria de la comarca catalana de l’Ampordà y que no se empieza a generalizar por toda Cataluña hasta los inicios del siglo XX.[5]

Después de la Guerra Civil, la actividad flamenca en Cataluña decae. Sólo algunos locales y bares de las zonas bajas de Barcelona, regentados por aficionados, mantienen vivo el flamenco, como nos recuerda Francisco Hidalgo:

«No fueron aquellos, ciertamente, tiempos propicios para el flamenco y los flamencos; unos hubieron de exiliarse o cayeron en el más oscuro ostracismo, otros, la inmensa mayoría, vieron de refugiarse en la indignidad del cuarto de ventas y cafés, cuando no en peores lugares, a la espera de alguien con dinero y ganas de juerga. Los más afortunados malsobrevivieron actuando en alguno de los escasísimos espectáculos que se ponían precariamente en pie o en los pocos locales que siguieron abiertos».[6]

El panorama flamenco en Cataluña empieza a cambiar precisamente a raíz de la masiva emigración andaluza de la década de los sesenta, entre la que hay numerosos aficionados.

En 1965, se crea la peña flamenca Fosforito de Cornellá, que será la primera de las muchas que se crean en los últimos años de la década de los sesenta y principios de los setenta. El papel de las peñas es «determinante en cuanto a la recuperación y dignificación del Arte Flamenco, así como en la formación de artistas, siendo al tiempo sus principales valedoras y, si se me permite la expresión, mercado basamental, imprescindible. A través de ellas se ha encauzado casi todo lo concerniente al flamenco, o han sido soporte principalísimo».[7]

De hecho, las peñas flamencas en Cataluña y otras entidades andaluzas, que también han incluido el flamenco entre sus actividades, han tenido un doble papel en la conservación y difusión de la más genuina expresión identitaria del pueblo andaluz. Por un lado, han contribuido a mantener y difundir el flamenco de la propia Andalucía a través de la participación en multitud de veladas y concursos de los cantaores y guitarristas. Por otra parte, han sido el soporte de todos aquellos profesionales que han nacido o se han hecho para el cante, el baile y el toque en la propia Cataluña.

Nombres como Jiménez Rejano, Ginesa Ortega, Maite Martín, Miguel Poveda, Juan Torres, Remolino —padre e hijo—, Rafael Cañizares, Chicuelo, El Califa, Mónica Fernández, Juan Antonio España, Pepito Sanjuán, Flora Albaicín, Ana Belén López o Ana Márquez son algunos de los que han destacado en Cataluña.

El bailaor Pepito Sanjuán en sus inicios

La difusión de las actividades flamencas han contado desde los primeros momentos con la inestimable colaboración de programas de radio como el «Tocadiscos flamenco» de Ricardo Romero, en Radio Juventud, «Oído al cante» de Juan de Dios Ramírez Heredia y «Andalucía en Cataluña», de Juan Torrijos, en Radio Miramar. Con la llegada de los Ayuntamientos democráticos, se generalizan las emisoras municipales en las que abundan programas realizados por andaluces dedicados a la música andaluza, en general, y al flamenco, en particular.

La proliferación de peñas dio lugar a una sana competitividad entre ellas. Curiosamente, no son las peñas las primeras entidades que ponen en marcha concursos de flamenco, pues es en 1969 cuando la Casa de Málaga organiza el primer concurso de malagueñas en Cataluña[8], y la Casa de Andalucía pone en marcha un concurso de cante flamenco en 1971. De la tercera edición de éste, celebrada en 1973 en el parque de atracciones de Montjuïc, se hizo eco en el periódico Solidaridad Nacional el locutor Ricardo Romero, que resaltaba en su crónica la presencia entre el jurado de personalidades tan relevantes en el mundo flamenco como Hipólito Rossy y el cantaor Juan Torres.

En 1972, se celebró en Ripollet la primera edición de uno de los concursos más conocidos de la época, «el Pollo de Oro»[9], organizado en sus primeros años por la tertulia flamenca y después por la peña Macarena de Ripollet, que sustituye a aquella.

Será en 1973 cuando se pone en marcha una iniciativa conjunta de varias peñas (Fosforito, Antonio Mairena, Enrique Morente, Centro Cultural Puebla de Cazalla, Manolo Escobar y Juanito Valderrama), que es la Ronda Concurso en la que participan los cantaores de las distintas peñas asociadas compitiendo entre ellos, cada semana, en una peña distinta. Es a raíz de esta iniciativa cuando se generalizan los concursos de flamenco como instrumentos para incentivar la superación de los cantaores y elevar el nivel de calidad.

En 1976, las peñas Pansequito y Menese de Cornellá organizaron sus respectivos concursos. En 1982, por iniciativa de Joaquín Moreno, presidente de la Colonia Egabrense, nace el primer concurso denominado «Yunque Flamenco» en el que, además de la Colonia Egabrense, participan otras entidades de Santa Coloma, como la peña Gente del Pueblo, Rincón Andaluz, Niña de la Puebla, Miguel Vargas y Diego el Granaíno. Se celebraría durante tres años seguidos, pero durante los dos siguientes no pudo celebrarse por problemas económicos. En 1988, entra en la organización del evento la FECAC (Federación de Entidades Culturales Andaluzas en Catalunya) y desde entonces, ya con más medios, se sigue realizando ininterrumpidamente, siendo una de las actividades estrella de la FECAC. A partir de 1990, la FECAC viene editando una colección discográfica donde recoge la actuación de los finalistas del «Yunque flamenco», constituyendo una auténtica antología del cante.

En 1984, se celebra el primer concurso de cante jondo organizado por la casa de Andalucía de la Llagosta, que ha tenido continuidad. Ese mismo año, la peña Antonio Mairena pone en marcha el concurso de cante jondo «Ciutat de l’Hospitalet». Desde 1986, se celebra el Concurso Flamenco de la peña Juan de Arcos (Badalona). Ese mismo año, organiza su I Concurso Nacional de Flamenco de Rubí la peña Calixto Sánchez de esa localidad, que sólo tiene continuidad con una segunda edición en 1989. Desde este último año, se celebra el concurso de cante flamenco «El Candil», organizado por la peña flamenca de Manlleu, con la particularidad de que está dedicado a cantaores menores de 30 años.

Desde 1991, el Centro Cultural Gitano de la Mina celebra un prestigioso concurso de cante flamenco. También, desde 2003, el Centro Andaluz de Nueva Carteya de Terrassa celebra el concurso de cante «La alcaparra flamenca». Asimismo se han organizado otros concursos, que debido a la desaparición de las peñas que lo promovían, no han tenido continuidad. Es el caso de la peña flamenca de Santa Margarida de Montbui, en la comarca de l’Anoia, donde en 1988 y 1989 se celebraba un concurso de cante flamenco en el marco de la fiesta mayor del pueblo. En esos mismos años, la peña flamenca «Nuestra Tierra» de Malgrat de Mar organizaba uno propio.

Pero también se han organizado en Cataluña concursos de flamenco dedicados especialmente a algún palo en concreto. Ya hemos hecho referencia al concurso de malagueñas que organizaba la desaparecida Casa de Málaga a finales de los años sesenta. Años después, otra entidad malagueña celebra en 1981 la primera edición del Concurso Nacional de los Cantes de Málaga, organizado cada tres años por la Asociación Hijos de Almáchar (Málaga), radicada en Cornellá.

En 1987, la Casa de Huelva de l’Hospitalet realiza el I Festival de fandangos de Huelva, y en 1992, el Centro Andaluz Comarca de Linares organiza el I Concurso de cantes mineros. En 1974, se celebra un concurso de saetas organizado por la Casa de Málaga en colaboración con la Casa de Cádiz, Casa de Almería y Casa de Andalucía. Desde 1998, la peña flamenca de Cerdanyola (actualmente Casa de Andalucía en Cerdanyola) organiza la «Exaltación de la Semana Santa», en el que la saeta es el centro del espectáculo. La tertulia flamenca de l’Hospitalet también organiza un concurso de saetas desde 1999.

Asimismo, las entidades andaluzas han dedicado una especial atención a la guitarra y al baile. En 1982, se celebra la Noche de la Guitarra Flamenca de l’Hospitalet, organizada por la tertulia flamenca de esa ciudad, que al año siguiente se transforma en concurso con carácter bienal, convirtiéndose en uno de los referentes de la guitarra flamenca en España. En los años donde no hay concurso de mayores, se celebra el certamen juvenil de guitarra flamenca «Ciudad de l’Hospitalet», organizado también por dicha tertulia.

Aunque no se trata de concursos, debemos hacer referencia, en lo que al toque se refiere, al Recital de Guitarra Flamenca Ciudad de Badalona que, desde 2001, celebra la Asociación Flamenco Vivo de Badalona, y al Festival de la Guitarra, organizado en Barcelona desde 1990 por la empresa The Project, que aunque no está dedicado específicamente a la guitarra flamenca, sí que es ésta una de sus grandes protagonistas.

Con respecto al baile, en 1989, la Asociación Cultural Andaluza de l’Hospitalet, presidida por la bailaora Ana Márquez, organiza la primera muestra de baile flamenco de l’Hospitalet, primero con carácter anual y después bienal, e intercalándolo con él, a partir de 1992 crea el certamen de baile flamenco para jóvenes valores.

A pesar de que no se pueden incluir en el apartado de flamenco, también hay que reseñar la existencia de algunos eventos dedicados a la copla andaluza como el Concurso Nacional de la Copla Andaluza, de la Casa de Andalucía, que se celebra cada dos años desde 1988, y el Concurso de Canción Andaluza, de la Casa de Córdoba en Badalona, que se organiza desde 1989.

Aunque la mayoría de los concursos a los que hemos hecho referencia han adquirido un cierto prestigio y solera en el panorama flamenco, la actividad de las entidades andaluzas se ha volcado en la realización de festivales —algunos como el de Cornellà, de larga tradición— y, sobre todo, de veladas flamencas.

En 1983, la peña Antonio Mairena de l’Hospitalet pone en marcha el primer «Memorial Antonio Mairena» como homenaje póstumo al gran maestro del cante fallecido ese mismo año.

En 1984, la Coordinadora de entidades flamencas y andaluzas de Cornellà organiza su primer festival que con el tiempo se ha consolidado como uno de los más importantes que tienen lugar en Cataluña. El festival tiene dos líneas prioritarias de actuación: dar protagonismo al flamenco que se cultiva en Cataluña, en especial apostando por jóvenes valores, y ofrecer una representación del panorama flamenco que aparece en Andalucía, tanto en el ámbito del cante, como del baile y la guitarra. Este festival es único en el panorama flamenco de Cataluña, ya que es una muestra multidisciplinar del arte flamenco, dando cabida a todas las expresiones relacionadas con él (pintura, escultura, fotografía, cine, etc.).

También, desde 1997, el Centro Andaluz Tertulia Flamenca de Badalona organiza «La Muestra Flamenca de Badalona». Desde 2002, la Federación Andaluza de Comunidades (FAC) celebra su festival «Sentimiento de un pueblo».

Además de las asociaciones andaluzas, otras entidades e instituciones organizan festivales flamencos. Desde 1980, y durante los diez años siguientes, la Fundación de La Caixa organizó un festival flamenco en el recinto del Pueblo Español de Barcelona. Desde 1994, el Ayuntamiento de Barcelona, a través del distrito de Ciutat Vella, celebra el Festival Flamenco de Ciutat Vella en colaboración con el Centro Contemporáneo Cultural de Barcelona y el Taller de Músics. Desde el 2000, se celebra el Festival Flamenco de Nou Barris, también organizado por el Ayuntamiento de Barcelona, en concreto por el Distrito de Nou Barris. Además, éste viene programando actuaciones flamencas casi cada año, en los festivales de verano que organiza bajo el nombre de «El Grec».

Igualmente, las veladas flamencas han sido una constante en la vida de todas las peñas de Cataluña. Año tras año, incluso semana tras semana, serían incalculables las actividades flamencas que se han celebrado a lo largo de la geografía catalana.

Pero no sólo de las peñas flamencas, también la mayoría de las entidades han organizado de vez en cuanto alguna velada, y algunas, incluso cada semana, como el caso de la Casa de Andalucía de Barcelona, que desde los primeros momentos de su creación organizaba «Las mañanitas flamencas», que se celebraban los domingos y contaban con la colaboración de las peñas flamencas de Cataluña, pero que con el tiempo fue acogiendo otro tipo de canciones y espectáculos.

En 1974, se crea dentro de la Casa de Andalucía otra actividad semanal dirigida por Jesús Florencio, un gran entusiasta del flamenco y autor de algunas letras de canciones, Se titulaba «Veladas flamencas» y por allí pasaron muchos de los aficionados al cante que había en Cataluña.

Ya en los primeros años de la década de los ochenta, se creó en la Casa de Andalucía una sección que se llamaba Rincón flamenco, que con el tiempo, y ya dirigida por el flamencólogo Rafael Morales, se convirtió en toda una referencia en Cataluña a finales de esa década y primeros de los noventa. En el Rincón flamenco, según explicaba Rafael Morales en un boletín especial de la sección, «lo que hacemos es escuchar y estudiar estilo a estilo, cante a cante, todas las formas flamencas. Dando claves referenciadas para que podamos encontrar, con cierta facilidad, en la abundante discografía, el duende y la grandeza de este mundo cosmosónico».

El Centro Cultural Andaluz Manuel de Falla puso en marcha en 2001 el «Taller Flamenco», una iniciativa destinada a acercar al cante a todas aquellas personas que, sin ser entendidas, quieren conocer con más profundidad las peculiaridades del cante grande de Andalucía. O la iniciativa de la Casa de Granada en Barberá del Vallés, que desde hace unos años tiene su gran «Cita con el Flamenco» en el que el baile, el toque y el cante se compaginan con exposiciones y conferencias sobre los más diversos aspectos del flamenco.

Tampoco ha faltado alguna actuación flamenca amenizando multitud de actos que las entidades han realizado a lo largo de su historia. Tomamos como ejemplo la asociación cultural andaluza Almenara, que en su libro le dedica un apartado a su relación con estas actividades:

«El flamenco es una de las principales señas de identidad cultural del pueblo andaluz, por lo que Almenara le ha dedicado alguna de sus conferencias-tertulias como la de la bailaora y profesora de baile, Ana Márquez; la tertulia con Pepe Villar Rodríguez, autor de un libro sobre la guitarra flamenca; la presentación de un disco del cantaor Jesús Heredia basado en textos de poetas catalanes; la del presidente del Centro Manuel de Falla, de Barcelona, Miguel Montaño, o la del profesor y flamencólogo Rafael Núñez Ruiz que nos habló sobre “El flamenco antes y después de la emigración de los años 60-70 en Cataluña”.

El flamenco también ha estado presente en algunas de las actividades de Almenara como la misa flamenca que se celebró en la iglesia de St. Jaume de Barcelona con motivo del Día Nacional de Andalucía, en 1993, a cargo de la Peña Flamenca A. Mairena de Hospitalet. Un concierto de guitarra de Manuel Cano y otro de piano a cargo de José Romero. Actuaciones de diferentes artistas andaluces afincados en Cataluña que han amenizado las fiestas-homenaje a los distintos premiados. También se ha asistido a diferentes veladas flamencas de entidades como la peña A. Mairena de Hospitalet, la peña Aficionaos de Cornellá, la peña Flamenca de Cerdanyola o el Círculo flamenco de Mataró».[10]

Dentro de todas las entidades andaluzas en Cataluña dedicadas al flamenco, hemos de hacer una especial referencia a varias de ellas por el prestigio que han llegado a adquirir algunas de sus actividades.

La Peña Antonio Mairena de Hospitalet se crea a finales de 1968 en esa ciudad barcelonesa de la mano de un nutrido grupo de grandes aficionados al flamenco, entre los que podemos destacar a Antonio Peña, el «alma» de esta entidad a lo largo de su ya dilatada historia.

Pronto, en 1971, organiza el primer festival flamenco en homenaje a Antonio Mairena en el que participa el propio homenajeado. En 1972, esta peña organiza la primera Semana Cultural Flamenca de Cataluña, en la que se combinan los recitales (entre los que hay que destacar el del propio Antonio Mairena junto con los otros dos miembros de la Casa Mairena —Manuel y Curro— y el de Enrique Morente) con las conferencias de algunos de los más grandes flamencólogos del momento como Hipólito Rossy y Paco Vallecillo.

En 1983, año de la muerte de Antonio Mairena, se pone en marcha el «Memorial Antonio Mairena, Festival Flamenco Ciutat de l’Hospitalet» y al año siguiente, el Concurso de Cante Jondo «Ciutat de l’Hospitalet», patrocinado por el Ayuntamiento, que tiene lugar cada dos años. En 1986, consigue traer a Cataluña, en concreto, a Hospitalet, por primera vez un congreso de arte flamenco.

La Peña Flamenca de Cerdanyola se crea en 1972 en el centro parroquial de Cerdanyola. La primera junta directiva de la Peña Flamenca Casal de Cerdanyola (nombre adquirido por el lugar de ubicación) estuvo presidida por José Niebla Montecatini. En pocos años, consigue reunir a un nutrido grupo de aficionados al cante que cada sábado iban deleitando a los socios con sus actuaciones, algunos de los cuales han llegado a ser reconocidos en el mundo flamenco de Cataluña.

Después de una crisis, una nueva junta directiva, bajo la presidencia de Bernardo López, comienza a forjar una nueva estructuración de la peña, sin perder su condición genuina, que no es otra que el flamenco. Después, con Manolo Hurtado de presidente, la peña se consolida como una de las más importantes y más activas entidades andaluzas en Cataluña, llegando a construir su propia sede y constituirse en Casa de Andalucía de Cerdanyola, donde la peña pasa a ser una de sus secciones.

Desde 1987, celebra la Noche del Cante Jondo, por donde han pasado la mayor parte de los grandes cantaores actuales, y desde 1989, unas Jornadas Culturales Flamencas, donde se combinan conferencias, exposiciones y recitales.

Desde 1998, la Peña Flamenca de Cerdanyola (actualmente Casa de Andalucía en Cerdanyola) organiza la «Exaltación de la Semana Santa», donde la saeta es el centro del espectáculo, y un interesantísimo concurso de pintura de motivos flamencos con carácter bianual. También tenemos que destacar la realización de un programa de radio dedicado al flamenco y a la cultura andaluza en Cerdanyola Radio.

La Tertulia Flamenca de Badalona

A finales de 1984, se crea en Badalona una asociación dedicada exclusivamente al flamenco, a su debate y difusión en la sociedad catalana, para lo cual era necesario sacarlo del reducido ámbito de las entidades andaluzas. El principal promotor y «alma» de esta asociación es José Mayo, uno de los grandes flamencólogos afincados en Cataluña. De esta entidad han salido cantaores como Miguel Poveda o Manuel Calderón y ha sido la artífice de que en Badalona se celebre el XXXI Congreso de Arte Flamenco.

Desde 1997, la Tertulia Flamenca de Badalona organiza la Muestra Flamenca de Badalona y, desde 2001, organiza las Jornadas de Valores Flamencos «dedicadas a personas o temas que han hecho posible que la cultura flamenca sea cada día más amplia y que sus valores acumulados nos den la posibilidad de seguir mostrándolos al público»[11]. En las tres primeras ediciones, se dedicaron a Rafael Morales, Antonio Heredia y Manuel Ávila, personajes que han contribuido a que el flamenco tuviera un reconocimiento merecido en Badalona. También, junto a otra entidad de la ciudad, Flamenco Vivo, organiza en los últimos años «El aula flamenca», un programa de promoción y formación del flamenco.

Además de llevar a cabo la tertulia habitual de los viernes en la sede social y de haber editado algunos libros y dos discos sobre flamenco, destacamos esta entidad por ser la primera que crea un apartado de flamenco en una biblioteca catalana: la del barrio badalonense de Sant Roc.

La Tertulia Flamenca de l’Hospitalet

Con un gran festival de cante, se inauguró en 1980 la Tertulia Flamenca de l’Hospitalet. A pesar de su nombre y de que el flamenco es la parte más importante de su actividad, esta asociación quiere ir más allá al declarar como su objetivo principal «la promoción y defensa de la cultura andaluza y del flamenco».

Para sus promotores —entre ellos, Curro Torres—, aunque reconocen que el flamenco es parte sustancial de la cultura andaluza «en la medida que muchos andaluces, no ya aquí en Cataluña, sino en la propia Andalucía, no se sienten identificados con el flamenco, no se puede considerar que éste sea lo más representativo, lo más genuino o que sea la esencia, como algunos llaman, de la cultura andaluza»[12]. A pesar de esta declaración de intenciones y del amplio abanico de actividades diferentes al flamenco, como la participación con una caseta en la romería rociera de Cornellá, en los carnavales de la ciudad, los cursos de gastronomía, las clases de baile y guitarra, las excursiones o la participación en las fiestas del barrio de Pubillas Casas —incluso ostentando la presidencia—, la Tertulia Flamenca de l’Hospitalet es más conocida por sus actividades flamencas.

Entre ellas, destacamos sus veladas semanales, su concurso de saetas y, sobre todo, la organización del Certamen Nacional de Guitarra Flamenca, que se puso en marcha después del éxito del festival de «la Noche de la Guitarra Flamenca de l’Hospitalet», que se celebró en 1982 y del que nació la idea de celebrar cada dos años este certamen gracias al esfuerzo de la entidad, especialmente de José Villar, estudioso de la guitarra flamenca, y al convenio cultural suscrito entre la entidad y el Ayuntamiento de l’Hospitalet. Posteriormente, la Tertulia Flamenca ha creado un certamen juvenil de guitarra flamenca que se celebra durante los años alternos al otro.

Desde 1969, se vienen celebrando en Andalucía los Congresos de Arte Flamenco que, con el tiempo, se han convertido en los más importantes foros de estudio y debate sobre este arte andaluz. En ellos, el flamenco se ha ido estudiando desde disciplinas tan dispares como la historia, la antropología, la musicología, la etnología, la lingüística, la poética, la estética, las artes plásticas o la escénicas; generando en estos más de treinta años todo un compendio de trabajos que le han dado al flamenco el honor de ser una de las músicas étnicas más estudiadas del mundo.

La importancia del flamenco en Cataluña, o la importancia de Cataluña para el flamenco, en los últimos años, no ha pasado desapercibida a los organizadores del congreso que cada año se celebra en una localidad diferente y que en los últimos diecinueve años se ha celebrado cuatro veces en Cataluña: la primera, en 1986, en Hospitalet de Llobregat; la segunda, en 1995, en Santa Coloma de Gramanet, la tercera, en 2000, en Barcelona, y la cuarta, en 2003, en Badalona.

También hemos de destacar la participación de diferentes flamencólogos de Cataluña en los congresos celebrados, sobre todo, en los últimos años. Ponemos como ejemplo el XXX Congreso celebrado en Baeza en 2002. Una crónica de Rafael Morales para la revista Raíces Andaluzas ilustra esta participación:

«Por varias razones Badalona fue protagonista de la XXX edición de los Congresos de Arte Flamenco. De una parte, la asistencia de Cataluña fue importante, con más de 40 personas entre congresistas y acompañantes, en su mayoría gentes pertenecientes a la inmigración andaluza (Manlleu, Cornellá, Mataró, Santa Coloma, Hospitalet, Badalona, Sabadell, Barcelona… ) creando un clima propicio y ambientación favorable a lo catalán y las entidades flamencas en Cataluña. Además, fue elegido presidente de la mesa congresual Francisco Hidalgo (máxima autoridad del Congreso) conocido como uno de los escritores y teóricos del Flamenco en Cataluña más prestigiosos …./… En los debates, las intervenciones de los venidos de Cataluña eran frecuentes. Dentro de las presentaciones, el Concurso Nacional de cante de Santa Coloma “Yunque Flamenco”, siempre es bien acogido, sobre todo cuando se regalaba el décimo volumen de la colección. También se montó un quiosco de libros, discos, folletos, carteles, programas, revistas, tarjetas… exhibiendo las realizaciones flamencas y turísticas de Badalona, ciudad que se confirmó sede para 2003».[13]

Cataluña también ha contado con la primera revista flamenca editada fuera de Andalucía, en concreto, en Hospitalet. Fue en 1981 y tenía el nombre de Cepa Flamenca[14], pero de la que sólo aparecieron dos números. Años después, surge en Cornellà otra revista con el nombre de Fragua. Su primer número se editó en julio de 1988 y el último, el 12, salió en septiembre de 1989, por lo que sólo dura poco más de un año. Nació como órgano informativo del Centro Andaluz de Estudios Flamencos gracias a «la cristalización de los ilusionados esfuerzos de un puñado de aficionados al Flamenco. Unos enamorados de este peculiar Arte diseminados por toda Cataluña, y que han sido capaces de asumir el compromiso de trabajar en equipo[15] para investigar, depurar y expandir la cultura flamenca, intentado que estas páginas sean como el eco del acontecer Flamenco en Cataluña».[16]

Francisco García Duarte, miembro del Centro de Estudios Históricos de Andalucía y autor de El Ideal de Blas Infante en Cataluña. Propuestas para una historia del andalucismo en la Emigración.

[1]             CRUCES ROLDÁN, Cristina. «Flamenco e identidad andaluza». Ponencia presentada en las Jornadas sobre el hecho diferencial andaluz, organizadas por el Ayuntamiento de Écija, los días 3 y 4 de diciembre de 1998. Publicadas por la Consejería de Relaciones con el Parlamento de la Junta de Andalucía en 1999, p. 129.

[2]             HIDALGO GÓMEZ, Francisco. Como en pocos lugares, noticias sobre el flamenco en Barcelona. Ediciones Carena. Barcelona, 2000.

[3]             MARTÍN CORRALES, Eloy. «Andaluces en la Cataluña del siglo XIX. De la lejana y exótica Andalucía a los incómodos vecinos andaluces». Actas del II Congreso de Historia catalano-andaluza, Editorial Aquí+mas multimedia. Barcelona, 1998. Pp. 313-345.

[4]             ACHE, Josep. «Ser flamenco en Sabadell a fines del siglo XIX y comienzos del XX». Actas del III Congreso de Historia catalano-andaluza. Ediciones Carena.

[5]             Ibídem, «significativamente, la fiesta mayor de 1900 fue la primera en incorporar las sardanas en Sabadell».

[6]             HIDALGO GÓMEZ, Francisco. «Apuntes para una historia del flamenco en Cataluña en la segunda mitad del siglo XX. Las peñas como protagonistas». Ponencia presentada al XXXI Congreso de Arte Flamenco celebrado en Badalona en 2003.

[7]             Ibídem.

[8]             Boletín Casa de Andalucía, Nº 2, agosto de 1969.

[9]             El nombre del «Pollo de Oro» es por el símbolo de la localidad, que es un pollo.

[10]            VV. AA. Almenara, un compromiso andaluz. Ediciones Carena, 2004.

[11]            Díptico informativo de las jornadas.

[12]            IBÁÑEZ GAMBERO, Juana. «Asociacionismo andaluz de l’Hospitalet. Una aproximación antropológica». En Revista Quaderns d’estudi, Nº 16. Abril 1999, Centre d’estudis de l’Hospitalet, p. 85.

[13]            Revista Raíces Andaluzas, Nº 21. Septiembre-octubre de 2002.

[14]            Citada por CHECA GODOY, Antonio. «La prensa flamenca. Acercamiento a un modelo en expansión». Actas del VII Congreso sobre el Andalucismo Histórico, Jaén, 1995. Fundación Blas Infante, p. 698.

[15]            Este equipo estaba compuesto por nombres como el de Rafael Morales Montes, Rafael Hidalgo Romero, Manuel López Martín, Ildelfonso Cabrera Bonilla, Diego Anguita Ordóñez, Paco Hidalgo Gómez, José Villar Rodríguez, Pepa López Villalobos, Rafael Vargas, Ricardo Romero y Gloria Belén.

[16]            Editorial de la Revista Fragua, Nº 0, julio de 1988.

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