La configuración de Jerez como ciudad de frontera

Por Sebastián Chilla

Foto: Castillo de Melgarejo en 1893.

Con el apelativo «de la frontera», con motivo de su propia condición de importante ciudad fronteriza con el Reino de Granada, la ciudad de Jerez se configuró como una de las plazas con más interés estratégico de la Corona de Castilla a finales del siglo XIII y durante los siglos XIV y XV. La situación geográfica de Jerez, a medio camino entre la capital del Reino de Sevilla y la conflictiva zona del Estrecho, hizo que la ciudad se convirtiera en un centro de defensa y organización militar inmediatamente después de la conquista cristiana llevada a cabo por Alfonso X el Sabio.

En Historia Social de Jerez de la Frontera al fin de la Edad Media, Hipólito Sancho de Sopranis reitera esta situación afirmando que «la condición de ciudad fronteriza presidió a la organización de Jerez una vez terminada la conquista de la zona de la cual será hasta finalizar la Edad Media la cabeza». Este mismo autor cree que «por su posición geográfica, por sus recursos económicos, por su población superior a la de las restantes villas comarcales, por sus mismas fortificaciones», entre otras, «era el lugar indicado para llenar las dos funciones básicas de toda ciudad medieval —fortaleza y mercado— siendo centro militar y económico a un mismo tiempo». Este análisis se enriquece con el de Jerez como ciudad de origen árabe y núcleo de población no emplazado en altura, que justifica Juan Manuel Suárez Japón en Frontera, territorio y poblamiento en la provincia de Cádiz o de Jerez como «ciudad-base», calificativo que le otorga Manuel García Fernández. Este último autor, en El reino de Sevilla en tiempos de Alfonso XI (1312-1350), viene a decir que Jerez se consolidó como «una auténtica ciudad-base de tipo medio en la comarca del Guadalete. A ello había contribuido, como en el caso sevillano, no sólo su relativa entidad urbana sino en especial la cercanía a los focos conflictivos del Estrecho». Por otra parte, Manuel Rojas, en La Frontera entre los reinos de Sevilla y Granada en el siglo XV (1390-1418), considera a Jerez como «posiblemente la urbe de mayor entidad en el sector occidental involucrada en problemas de frontalería, debido seguramente a la simple proximidad de la linde». Una aportación más reciente es la que hace Juan Francisco Molina Rozalem en su artículo Las fortificaciones del entorno de Jerez y la campiña. La Frontera con el Reino de Granada —citado en la bibliografía—, donde establece que Jerez adquirió una relevancia como ciudad-base de tipo medio en la comarca del Guadalete debido fundamentalmente a dos motivos: la entidad urbana del enclave y principalmente su situación geográfica, entre Sevilla y el Campo de Gibraltar. De esta forma:

«su cercanía al Guadalquivir, y la buena comunicación por tierra con Sevilla a través de la antigua Vía Augusta, la hacían el lugar idóneo donde enviar las provisiones y pertrechos que se mandaban desde la capital hispalense, y acantonar y preparar para la batalla a las tropas tanto castellanas como mercenarias que iban llegando también desde Sevilla».

Tomando como referencia a Molina Rozalem y al modelo que sigue, fundamentado en el análisis de Manuel García Fernández, en la frontera del Reino de Sevilla con el Reino de Granada, la zona se vio estructurada en tres niveles configurados de forma radial en torno a la propia línea de frontera. Es decir, un primer nivel de fortificaciones defensivas de primera línea caracterizado por castillos refugios y torres defensivas, un segundo de plazas fuertes de segunda línea de ciudadelas y castillos y un tercero de ciudades y villas base, entre las que se encuentra la ciudad de Jerez. En esta clasificación radial de líneas de defensa, podemos situar en una categoría similar a Jerez la propia capital del Reino de Sevilla o ciudades como Écija y Carmona. En una segunda línea, como intermediadores entre las ciudades-base y las fortificaciones de primera línea, a plazas como Arcos, Vejer, Medina Sidonia o Alcalá de los Gazules, mientras que en una primera línea a numerosas torres de vigilancia como, por ejemplo, las de Gigonza, Mesa del Esparragal (Lascuta) o Berroquejo. Entre las más cercanas a Jerez, se situaron la Torre de Gibalbín y la Torre de Melgarejo, si bien la del castillo del Tempul se configuró como una de las más importantes de la zona. Todas estas fortificaciones, de carácter heterogéneo, estuvieron compuestas fundamentalmente por torres vigía siendo su construcción y posesión en algunas ocasiones impulsada por concejos y en otras por órdenes militares.

A la defensa del territorio de los ataques nazaríes, le precede con mayor relevancia las razias norteafricanas de los meriníes que provoca, hasta que se reorganizan las estructuras de defensa tras la Batalla del Salado en 1340, una notable despoblación del territorio al sur del Guadalete. En la ciudad se entregaban los pertrechos para el Ejército y para el resto de poblaciones cristianas de frontera. En esta línea, la participación en el cerco de Algeciras de 1342 y en la Guerra del Estrecho vendría a determinar definitivamente el carácter de Jerez como plaza clave en la defensa de la frontera castellano-nazarí y de reordenación del territorio, con la multiplicación de fortificaciones en la linde con las serranías, la zona de La Janda y del Campo de Gibraltar.

Configurada como plaza fronteriza de primera importancia frente a benimerines y nazaríes, la importancia de Jerez como ciudad de frontera continuará también en el siglo siguiente e incluso una vez conquistado el Reino Nazarí. Esta condición es perceptible al situarse como referente militar frente a las posesiones musulmanas en la serranía de Ronda (http://www.lavozdelsur.es/la-rebelion-mudejar-en-la-serrania-de-ronda-y-su-relacion-con-jerez).

Bibliografía

  • Molina Rozalem, Juan Francisco (2014). «Las fortificaciones del entorno de Jerez y la campiña. La Frontera con el Reino de Granada». Pp. 509-528. En: 750 Aniversario de la incorporación de Jerez de la Frontera a la corona de Castilla: 1264-2014. Jerez: Servicio de Publicaciones Ayuntamiento de Jerez.
  • V.V.A.A. (1999). «La frontera como elemento organizativo de la identidad jerezana». Pp. 268-269. En: Historia de Jerez de la Frontera. De los orígenes a la época medieval. Cádiz: Servicio de Publicaciones de la Diputación de Cádiz.
  • Abellán Pérez, Juan (2006). La ciudad de Jerez de la Frontera y el Reino de Granada Juan Abellán Pérez. Helsinki: Academia Scientiarum Fennica.
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