Castilla miserable, Andalucía desorientada

Fotografía de Pablo Juliá, de Secretolivo

 

JM.Persánch

«Castilla miserable, ayer dominadora, envuelta en sus harapos desprecia cuanto ignora». Así de rotundo definía Antonio Machado la actitud castellana en su poema «A la orilla del Duero», perteneciente a su aclamado poemario Campos de Castilla (1912). Desprecio se me antoja una palabra abrumadora, pero, lamentablemente, no menos acertada. Es un hecho innegable que el andaluz y sus hablantes han sido (y son) constantemente desterrados a los campos, no de Castilla, sino del ridículo, la incultura, el analfabetismo y el chiste entre otros tantos prejuicios históricos que, de forma vergonzante, aún persisten en la sociedad de «las Españas». No trataré, no es mi intención, de hacerles cambiar sus ideas preconcebidas sobre el andaluz y los andaluces a quien nos mira desde un norte rancio, pues la ignorancia es, además de osada, tozuda y perseverante; por ello, prefiero dedicar mis palabras y dirigir mis preguntas a aquellos que tengo en alta estima: a los andaluces de conciencia.

Volviendo la vista atrás —resulta paradójico—, la España de la Transición, la de las autonomías, la que venía de la mano de las ansiadas libertades individuales, la del aparente punto y final al ordeno y mando de los señoritos de cortijo, la que decían promovería y respetaría la diversidad de los pueblos, la de la cultura y educación para todos, haya desembocado en la desidia y la amnesia de un pueblo que tanto luchó por ser blanco y verde. ¿Hay alguien ahí?

¿Cómo es posible que un pueblo que nació gritando libertad viva hoy sumiso y silente?
¿Se han olvidado los nietos de sus abuelos?
¿Existen los políticos andaluces cuya devoción no sea comer callos a la madrileña?
¿Quedan jornaleros andaluces que no corra por sus venas Paambtomàquet?
¿Dónde están los intelectuales andaluces que repiensen Andalucía más allá de Blas Infante?
¿Ha muerto el andaluz de conciencia o se está echando una siesta?

Andalucía está desorientada, vive ahora en el norte. Andalucía está desorientada, hoy el himno debería entonar: ¡Andaluces, orientaos, pedid tierra y despertad, sea por Andalucía libre, sus pueblos y avanzad! […] Despertad de esa siesta, andaluces de conciencia, que ya empieza a ser letargo:

 

ANDALUCÍA EN PIE

«El toro, dicen, es bravío,
¡Toro! ¡Torito!
Aquí encuentras el capote mío,
¡Toro! ¡Torito!
cada vez otea el águila más cerca sobre el río.

El burro es noble, ¡Burro! ¿Burrito?
Aquí encuentras piel de roble,
¿Burro, Burrito?
Suena del toro al fondo su redoble.

La paloma es el sur,
paloma, palomita,
allí se encuentran el hambre y el deseo,
trigo, y mar,
ya es hora de alzar el vuelo».

 

 

Este artículo apareció en Tribuna Andaluza el pasado 1 de noviembre de 2016.

Redacción de la Revista La Andalucía

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