La marca

Fotografía de Miguel Parra

 

Por Juan Manuel López Muñoz

Los animales, el ganado en particular, está hoy en el centro del debate en el espacio mediático y en las redes sociales. Y no es de extrañar que eso ocurra en el presente contexto del siglo XXI, en el que nos toca redefinir lo humano, descategorizando lo masculino y lo femenino, además de fijar nuevas fronteras respecto al animal que somos, por un lado, y a la vida y la inteligencia artificiales hacia las que caminamos, por el otro.

El significado primario de la palabra marca es el de «límite» o «frontera». Posteriormente, la marca pasa a ser «el signo o la huella de una frontera» y después, simplemente, el «signo», la «señal», la «etiqueta». Así, al marcar al ganado, el humano lo registra como una pertenencia, pero en el fondo, lo que está haciendo es establecer una frontera, una división jerárquica.

El diccionario de la RAE define marcar como «señalar con signos distintivos personas, animales, árboles, monedas, prendas, productos». Sin duda, hay algo brutal en tal enumeración. Dice también la RAE que marcar es dividir espacios «realmente» o «mentalmente», como si existiera una verdadera diferencia entre lo real y lo mental. Pero quizá lo más terrible del discurso de la RAE viene en la 16ª acepción del término, cuando matiza que, «dicho de una persona, [marcar es] considerar o hacer mentalmente suyo algo apetecible», y lo ejemplifica con la frase «La marqué por mía»…

Este artefacto que vemos en la foto nos hace recordar el instinto depredador del hombre, legitimado hasta hoy por religiones monoteístas, por filosofías antropocéntricas y por políticas patriarcales. En tanto que señal de frontera, este objeto de hierro forjado también nos recuerda el conflicto entre la civilización urbana y el mundo rural, entre las creencias religiosas y el saber científico, entre la economía de mercado y las culturas tradicionales. Los animales no sólo nos sirven de auxilio, de alimento o de compañía, sino que representan lo inalcanzable, pese a todo, de lo vivo.

Redacción de la Revista La Andalucía

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